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El Aljarafe, voz de origen árabe que significa la elevación; el otero o la altura, es la comarca sevillana situada al oeste de la ciudad de Sevilla, inmediatamente al otro lado de la vega del Guadalquivir. Poblado desde muy temprana fecha, nos muestra restos del paleolítico, neolítico, arquitectura dolménica, y una importante relación a la mítica civilización de
Tartessos.
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Durante la Bética romana la región
aljarafeña era conocida bien por el nombre de Vergentum, o
bien por el relevante apelativo de la Huerta de Hércules.
La intensa producción vinícola y oleícola de la comarca
abastecía tanto la capital del Imperio, Roma, así como a
otras regiones.
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Pero si con la romanización el territorio se puso en plena producción y comenzó a tener una fuerte personalidad, su consolidación y carácter definitivo, le llegaría con la conquista musulmana y la posterior islamización. La intensa islamización del Aljarafe ha dejado su impronta hasta nuestros días, por ejemplo en una forma y estilo de construcción popular, en pueblos de plantas irregulares y casas encaladas, en pequeñas ventanas y tejas moriscas, ... Esta huella musulmana, mezclada con la impronta de la posterior dominación cristiana ( iglesias, monasterios, ermitas, campanarios,...) hasta nuestros días, han venido configurando el actual carácter de la comarca; manteniendo a su vez costumbres aún más remotas como la cultura del vino y la
explotación agrícola, que ya se llevaban a cabo en las quintas romanas.
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